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Ciega ante la inusual luminosidad logró escuchar el choque de dos armas. Arístides me rodea con sus brazos.

— ¡Catalina no seas tonta! — me gritó aunque suavizó luego su mirada. Sus brazos están quemados —, intentó matarte, sino fuera por mi y Francisca estarías muerta...

Abrí la boca para decirle algo pero no hubo palabras que decir. Tiene razón, deje que mis sentimientos interfieran provocando que estúpidamente me pusiera en peligro. Mientras la luz comienza a disiparse veo a Francisca y Víctor enfrascados en una pelea, la espada negra del hechicero y el báculo del Elegido se golpean una a otra con fuerzas.

Francisca retrocede respirando agitada mientras que Víctor sonríe victorioso.

— Te has hecho más fuerte — señala la mujer e intenta sonreír a pesar de la situación.

— No es solo eso, tu limites de humano han llegado al extremo, ¿Esa herida te la has hecho afuera? — la espalda de la cazadora esta manchada con sangre — ¿O estas intentando tentarme de hambre?

Los ojos escarlatas de Víctor se fijan en la expresión de dolor de Francisca, quien arruga el ceño tomando su báculo en actitud de ataque.

— Maldición — me levantó zafándome de los brazos de Arístides, el corazón de Francisca esta deteniéndose.

Víctor ataca y el báculo de la Elegida cae al suelo ruidosamente mientras ella se desvanece antes de recibir el golpe fatal de Víctor.

— ¡No lo hagas! — le gritó lanzando mi hoz justo a tiempo deteniendo su ataque, el filo de la hoja de mi arma pasa rozándolo y retrocede de un salto.

Dirige su cruel mirada hacia mí en el momento que detiene el puño con el que estaba dispuesta a golpearlo, pero levanto mi pierna dándole una patada en el vientre y haciéndolo retroceder aun más. Tensó mi rostro y veo como levanta la cabeza apretando los dientes con ira.

La risa estruendosa de una mujer nos obliga a levantar la cabeza, la bruja se ríe mientras nos observa desde lo alto.

— Mátala Víctor, dame su corazón, y tu poder será infinito.

Me pongo delante de Francisca, Arístides la toma en sus brazos y los tres retrocedemos hasta llegar a uno de las esquinas de aquel salón.

— Encárgate del hechicero, yo me encargaré de la bruja — me señala el rey hada.

—... bien — respondí dubitativa, hubiera preferido que me dejara enfrentarme a la bruja.

Arístides da un grito y corre a una velocidad sorprendente, veo como su rostro se deforma y sus colmillos sobresalen intentando morder a la bruja quien ni siquiera se mueve de su lugar. Sonríe con burla más aun cuando el Rey hada no logra ni siquiera tocarla y es repelido por una fuerza inusual que le devuelve el golpe. Tomó su arco apenas logró volver a ponerse de pie y aunque sus flechas parecían tener mayor efecto se quedaron paralizadas en el aire rodeando a la bruja.

— Hay una fuerza alrededor que la está protegiendo — me señaló apretando los dientes.

— ¡Arístides! — grita Francisca poniendo con esfuerzo de pie apoyada en la muralla. Y le lanza su báculo.

Con eso ambos entendemos la idea, tal vez la única forma de romper con el poder de la bruja sean las armas de Cadeum unidas. Tomó mi hoz para pasársela a Arístides pero antes de siquiera hacerlo Víctor lanza un golpe eléctrico contra el cuerpo del joven rey. Por la fuerza soy empujada al suelo. Escucho el grito de Arístides y lo veo caer al suelo mal herido. Aprieto los dientes fijándome en la seria expresión de Víctor. No tengo más alternativa, corro en dirección de Arístides y tomo su arco y el báculo de Francisca. El hechicero sonríe con ironía.

Junto las armas pero no parece funcionar. Desesperada lo sigo intentado y no pasa nada. Francisca arruga el ceño preocupada.

— Vamos, vamos, vamos — repite.
Arístides se pone de pie y fija su atención en mí.

— Vamos Catalina, confía en las armas, tu indecisión no está permitiendo que se unan.

Víctor avanza levantando sus manos dispuesto a atacarnos. "Necesitamos su ayuda" pienso aferrándome a las armas y cierro los ojos pidiéndoles su ayuda, y siento como una mano se posa en mi cabeza en forma maternal y al abrir los ojos una bella mujer de cabellos oscuros me sonríe con dulzura "Amanda" murmuro, sé que es ella, movió la cabeza afirmando. Y luego las manos de una pequeña niña toman mis manos y una pequeña niña con una corona símbolo del soberano de las hadas me sonríe, y sobre mis hombros siento las manos de un joven hombre que me mira con tranquilidad, las vidas arrebatadas, sacrificadas para crear las armas. Colocan sus manos sobre las armas y una luz me enceguece. Cuando mi visibilidad vuelve las armas están unidas como una sola, rodeadas de una energía tan enorme que siento como mi mano y brazo se queman ante tal poder.

Me doy cuenta que fui la única que notó la presencia de las vidas que fueron sacrificadas para crear las armas de Cadeum ya que Francisca y Arístides mantenían sus serias miradas en la figura amenazante del hechicero.

Pero luego ambos fijaron su atención en mi, optimistas ya que sus expresiones cambiaron. Víctor pareció satisfecho de aquella situación pero no pareció haber intenciones de detener sus ataques. Intentó lanzar sus rayos contra mí pero con las armas pude detener sus ataques con facilidad. Tensé mi rostro.

— ¡Víctor detente! — le grité.

Me contempló con frialdad y levantó su brazo, vi como aquella misma energía con que había matado a Agatha pensaba usarla contra nosotros. No podemos morir, aun no, si la bruja gana se convertirá en un infierno el mundo de nuestros seres queridos. Desesperaba busco un resquicio de Víctor en el rostro serio del hombre que hay frente a nosotros, sin embargo no hay nada. Y cuando alza la voz para atacarnos, me muevo sabiendo que cometeré el peor crimen de mi vida. Con el arma unida atravieso el pecho de Víctor cerrando los ojos porque las lagrimas ya no me dejan ver.
Veo como Víctor me contempla sorprendido e incluso por un segundo acaricia mi rostro mirándome con cariño, esto me descoloca confundiéndome hasta que una cruel sonrisa aparece en su semblante y sin esperármelo su negra espada me atraviesa por el pecho, escupo sangre sin creer ni entender lo que ha pasado hasta que la figura del hechicero que hay frente a mi se desvanece. He caído en su trampa, tambaleó cayendo hacía adelante pero él toma mi cintura sosteniendo mi cuerpo retirando la espada con delicadeza mientras fija su atención en la burlesca risa de la bruja.

— ¡¿Que has hecho Víctor?! ¡Realmente estás loco! — gritó Francisca fuera de sí.

Entrecierro los ojos ante el dolor y no sé si es parte de mi inconsciencia pero siento que Víctor me alza en sus brazos y me deja en el suelo tomando las armas de Cadeum y dirigiéndose hacía la bruja.

— Buen trabajo, querido mío — masculla la bruja descendiendo y quitando su barrera de protección. — Al fin las armas vuelven a mí.

— ¿Que haremos ahora? — preguntó Arístides sosteniéndose en pie a duras penas.

— No lo sé... — masculló Francisca con el rostro desencajado y acercándose a mi lado.— Por ahora tal vez sea mejor que nos retiremos.

— Me siento un fracasado — señaló el joven rey hada —, pero es mejor recuperarnos para volver a pelear que morir aquí en vano.

Fije mi atención en el hechicero, en su larga capa oscura y en su seguro caminar. Realmente ya con esto mis esperanzas de que Víctor vuelva a nuestro lado se consumen.

Víctor avanza sin decir palabras y tomando su espada la unió junto a las otras tres. Se desplegó una energía tan fuerte que nos encegueció por un momento. No entiendo el porqué ha unido las cuatro armas, tal vez las cosas se han puesto más peligrosas de lo que pensaba. Observo como la ropa del brazo con que sostiene la arma comienza a despedazarse debido al enorme poder.

— ¿Qué te pasa? — preguntó la bruja arrugando el ceño.

— Has quitado tu barrera de protección, y sé que para volver a levantarla necesitas mucho tiempo y acumular poder por lo que por una hora no serás capaz de volver a esconderte, además has bajado a unos metro de mi lado — habló Víctor y luego se escuchó su risa —, si que eres una estúpida.

— ¡¿De qué estás hablando?! — gritó la bruja mordiéndose los labios.

— ¡Francisca! — Víctor levantó la voz sin mirarnos — ¡Salgan de aquí! ¡Llévate a Cat ¡Ahora salgan de aquí!

— ¡Y tú crees que los dejare ir! — se rió la bruja levantando ambas manos.

— ¡¡Quietud!!*** — Víctor lanzo un hechizo antes inmovilizando a la bruja — ¡Rápido! No podre seguir sosteniéndola por mucho tiempo.

Francisca aun dentro de su sorpresa se puso de pie, aun cuando estaban muy heridos con Arístides parecieron tener nuevas fuerzas. ¿Qué está pasando? ¿Acaso no nos ha traicionado? Aun está de nuestro lado, quisiera sonreír, ser feliz pero no, porque sé que sus intenciones son sacrificarse.

— ¡No, Víctor! — le grité apretando los dientes — ¡Esto no es justo!

Y al escucharme fijo sus ojos sobre los míos, hay tristeza y resignación en su mirada. Empuño las manos, no quiero esto. ¿Por qué todo siempre se pone en nuestra en contra? El hechicero y Emilia dicen que se odiaron pero sé que eso no fue así, porque en mis difusos recuerdos de esa vida la veo llorar por la agonía de él, la veo a lo lejos acercándose al niño abandonado en la calle, rodeándolo con sus brazos, prometiendo volver para llevárselo con ella pero la bruja se adelanto y aquel niño ya hombre no la recordó, y ella sí, lo mató con el dolor de su pecho y por eso dejo que él la hiriera mortalmente, pudo detenerlo pero no lo hizo pensando en su promesa "Yo volveré, espérame, no volverás a estar solo". Siento mis lagrimas resbalar por mis mejillas.

— Se feliz mi Cat, deseo que la vida te de el amor que yo no fui capaz de darte.— Sonrió a pesar de su mirada triste.

Se equivoca, si fue capaz, se está sacrificando por nosotros, fingió odiarme a pesar de su dolor. Quisiera decírselo pero no puedo hablar, la congoja se aprisiona en mi cuello. Francisca y Arístides me toman y me llevan con ellos.

Me arrastran por el pasillo a pesar de que intento volver, tengo un mal presentimiento, esto no va a terminar bien, me duele el corazón tengo miedo que eso signifique que no volveré a ver nunca más a Víctor. Las criaturas que hay en el palacio nos quedan mirando, a pesar que podrían detenernos parecen confundidos. Hasta que un estruendo nos hace sobresaltar, y en ese momento una fuerte corazonada me golpeó en el pecho. Francisca sin soltar mi mano corrió hacia la salida del palacio y Arístides nos empujó a ambas al suelo mientras el palacio se agitaba y una fuerte luz lo rodeó mientras comenzó a desmoronarse.

— No — apreté los dientes — ¡No!

Me devolví corriendo por las ruinas, las rocas y paredes que han caído bloquean ahora los pasillos, esquivo los obstáculos hasta llegar al salón, ya no hay cielo, las estrellas parecen observarnos con curiosidad con una envidiable apacibilidad. Camino con la mirada fija en el centro en el que solo hay una escultura de piedra, lo observó y retrocedo cubriéndome la boca y moviendo la cabeza sin creer lo que estoy viendo. Es Víctor y al bruja, petrificados en pleno combate. No sé cómo explicar el dolor que siento, la desesperación por romper aquella estatua pero no me atrevo temo romperla. Cierro los ojos respirando agitada.

— Dios — señaló Francisca luego de llegar detrás de mí.

— Se han convertido en una estatua — agregó Arístides — ellos... han...

— No — lo interrumpí —, siguen luchando — balbuceé dolida.
Sí, siguen en aquella interminable batalla, tal vez ya no en este mundo.

Me miraron estupefactos y luego dirigieron su mirada a la estatua de piedra. Francisca entrecerró los ojos con congoja y se paso las manos por los ojos sin poder evitar llorar de rabia. Arístides aun no saliendo de su sorpresa se limitó a consolarla.

No pude llorar como ella, solo me coloque mis manos sobre la estatua apretando los puños.

— ¿Por qué? ¿Por qué? ¡¿Por qué?! — terminé gritando con ira y mi grito se repitió como eco en las vacios salones de aquel viejo castillo.

Y cerrando los ojos me arrodille llorando.
— ¡Esto no es justo! ¡¡Víctor!! — Volví a gritar.

Francisca corrió rodeándome con sus brazos intentando calmarme aunque ella lloraba de la misma forma.

Un dolor que no se fue, un dolor que me acompañará por siempre y un adiós que nunca quise pronunciar.
Capitulo 32 Cruzada de sangre 2
Respaldo.

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Capítulo 31

El imponente castillo esta frente a nosotros, de fachada oscura sobre el árido suelo a su alrededor donde solo algunos troncos quemados se mantienen en pie. Parece una siniestra pintura en la lobreguez misma de la maldad. Ocultos observamos los alrededores, hay soldados rodeando el castillo, al parecer la bruja prevé nuestro ataque.

Francisca arrugó el ceño.

— Será un enfrentamiento directo, no nos conviene separarnos demasiado — señaló.

— Además nuestro número es inferior — replicó Arístides con preocupación.

— Dirigiremos el ataque — agregó Cristóbal —, junto a Fernando y Baltazar iremos adelante, ustedes deben ir en el centro y cuando el camino se despeje avanzar al interior del palacio en busca de la bruja.

— El hechicero puede darnos problemas pero se los dejaremos a ustedes — Arístides los observó con seriedad.

Baltazar sonrió con ironía.

— No creo que el hechicero salga afuera, se quedará dentro del palacio a proteger a la bruja — fijo su mirada en la mía.

— Bien, como sea debemos estar preparados para enfrentarlo — Francisca los observó a todos mientras movían la cabeza aceptando la idea.

El sonido de una trompeta nos hizo volcar nuevamente la atención hacia el viejo castillo. Uno a uno los soldados que lo protegían hicieron sonar sus cuernos replicando el sonido, justo en ese momento el suelo bajo nuestros pies comenzó a temblar. Dimos un salto justo a tiempo cuando la tierra se abrió y emergió una extraña mujer con intenciones de atacarnos, pero Baltazar siendo más rápido le lanzó una daga directo al cuello haciéndola caer de inmediato, grito revolcándose de dolor ahogada en su propia sangre. El vampiro sin perder tiempo tomó su espada y sonriendo con maldad le cortó la atravesó el filo entre los ojos de un solo golpe.

— Un hada... — murmuró Arístides arrugando el ceño, con eso confirmamos que hay hadas de los otros reinos que están a favor de la bruja.

— Nos han descubierto — señaló Francisca mordiéndose una uña con fastidio — ¡Vamos ahora con el ataque de inmediato!

— ¡Sí! — gritaron al unisonó el resto de los hombres.

Justo a tiempo pues las tropas de la bruja ya estaban en camino a recibirnos. Ni la bruja ni Víctor aparecieron, lo que Baltazar dijo es cierto de seguro ambos están dentro del castillo.

— Que gracioso — se escuchó la voz del hombre que estaba frente a las tropas de la bruja —, quien iba a pensar que la mujer que me arrancó el ojo aun sigue con vida.

Hasta ahora no había prestado atención hacia quienes estaban comandando a nuestros enemigos, mi atención se concentraba solo en el castillo. A pesar de que estoy más atrás, ya que el primer contraataque lo lideraban Baltazar, Cristóbal y Fernando, aquel individuo parece haber notado mi presencia desde el principio. Arrugo el ceño al reconocerlo, es Fergus, aquel mismo individuo, hermanastro de Cristóbal, con el cual nos enfrentamos por el liderazgo del clan. Aprieto los dientes mostrándole mis colmillos.

— Debería darte vergüenza darle la espalda a tu familia de esa manera — habló Cristóbal con sequedad —, esa bruja que proteges destruyó nuestro clan, asesino a nuestro padre y tú en vez de luchar a nuestro lado lo haces en contra nuestra.

— ¿Mi padre? ¿Familia? — preguntó Fergus fingiendo sorpresa antes de reírse a carcajadas. — Cuando "mi familia" prefirió apoyar a esa mocosa de origen humano como líder del clan dejaron de ser parte de mí.

Dirigió su mirada a Fernando ya que claramente estaba haciendo alusión a él.

— Estar a cargo de un clan requiere una madurez y sacrificio que tú no tienes — respondió Fernando seriamente.

Baltazar los interrumpió riéndose a carcajadas haciendo que los presentes volcaran su atención en él.

— No me digas que esa pequeña vampiresa inexperta se quedo con el liderazgo de tu clan en desmedro de ti. — Dejo de reírse y su rostro mostró una frialdad espeluznante — Que patético.

— No sé quien seas ¡Pero te arrepentirás de hablarme así! ¡Tropas prepárense para atacar! — volcó hacía sus hombres.

Notamos como se pusieron en posición, con sus escopetas dispuestos a dispararnos.
Extraño, pues es inútil que utilicen ese tipo de armas ya que estas no hacen daño ni a los vampiros ni a las hadas, a menos que fueran las armas purificadas de los cazadores, tal vez sus intenciones es matar a los cazadores (humanos) de nuestras tropas, pero el grupo que esta adelante está conformado por los vampiros y hadas y es difícil que sus balas puedan traspasarlos para llegar a los humanos.

— Es un extraño movimiento... — murmuré preocupada.

Francisca me miró por algunos segundos y luego volcó su mirada a las armas de nuestros enemigos, abriendo los ojos estupefacta.

— ¡Eviten recibir esos balazos! — gritó.

Pero su voz se mezcló con la palabra ¡Disparen! de uno de los hombres de Fergus, varios vampiros y hadas cayeron al suelo gritando en su agonía. Otros lograron rápidamente esquivar el resto de los balazos.

— Esos malditos han replicado las armas de los cazadores ¿Como mierda lo han hecho? — exclamó Francisca apretando los dientes.

— Un humano está a favor de ellos seguramente — respondió Arístides —. Ustedes son los únicos con la habilidad de crear dichas armas.

— ¡¡Ataquen!! — gritó Cristóbal.

Nuestras tropas avanzaron con rapidez esquivando las balas, aunque varios caían en el camino mientras intentábamos avanzar.
En cosa de segundos el choque de armas, espadas, y sangre se elevó a la par con los gritos. Ninguno utilizaba tanques de guerra ni nada de ese estilo debido a la escasez de combustible de esta era y al difícil acceso rocoso hacia este lugar.

Pero al ser menor en número poco a poco comenzó a pesarnos. Por más que detenía a los enemigos con mi hoz parecía que al derrotar a tres aparecían cinco más, no lográbamos avanzar a la entrada del castillo y nuestro plan comenzaba a fracasar. Pero no me facilitaba el ataque cuerpo a cuerpo un arma tan grande como mi hoz, la daga Aeternus tomó la forma de espada y con ello pude moverme con mayor facilidad.

Fergus intentó atacarme por la espalda pero al sentir su presencia volteé justo deteniéndolo. Sus ojos reflejan el odio que siente hacia mí, no me sorprendió, me lo esperaba.

— Te mataré — me amenazó —, cortaré tu cabeza y me beberé tu sangre.

No le respondí, sinceramente no me importan sus palabras. Lanzo violentos golpes con su extraña arma, una especie de espada con filo a ambos costados, los detuve a pesar que por un momento retrocedí, le devolví el golpe con fuerza y nuestras armas chocaron empujándose una contra la otra. Giró con un movimiento que inesperado pasando a cortarme cerca del vientre. Sonrió satisfecho. Observé la sangre de mi herida y cuando noté que lanzaba su ataque final, me lancé al suelo esquivándolo y ubicándome detrás de su espalda lo atravesé con la espada hasta que el filo salió por su pecho. Se quedo estupefacto, al parecer no se esperaba el ataque, escupió sangre y se rió a pesar de su dolor.

— Había escuchado que Aeternus podía herir de muerte a un vampiro... sinceramente no me espere que fuera cierto...

Cayó al suelo. No sé si solo ha perdido la conciencia o de verdad ha muerto, no tengo tiempo para comprobarlo, volteó en busca de Francisca y Arístides, ambos siguen peleando sin detenerse. Si no avanzamos al castillo todo este esfuerzo será inútil.

Un soldado de la bruja se lanza a atacarme, lo detengo pero en eso un extraño movimiento bajo la tierra nos llama la atención. El individuo deja de atacarme de inmediato y se aleja corriendo, notó que no solo él huye sino que todos los soldados están retrocediendo, somos menos y estamos siendo reducidos ¿Por qué entonces el enemigo ha retrocedido tan abruptamente?

— ¡¡Rápido, hay que salir de aquí!! — grita Baltazar señalando hacia el suelo.

Pero antes de que siquiera reaccionáramos a su orden desde la tierra bajo nuestros pies surgieron varias hadas encerrándonos en un círculo. Sus rostros amenazantes, con colmillos que deformaban sus rostros y miradas fieras se dirigieron a nuestros confundidos rostros. Abrieron sus bocas al unisonó dando un grito tan fuerte y potente que nos obligó a cubrirnos los oídos. Un dolor profundo envolvió nuestras cabezas y caímos al suelo intentando evitar seguir escuchando sus alaridos, sin embargo por más que lo intentábamos no dejábamos de escucharlos.

— ¡Son los alaridos de Anasten! — gritó Arístides intentando ser escuchado — ¡debemos romper el círculo de hadas para detenerlo!

— ¡Eso es imposible! — respondió Francisca luego que intento varias veces tomar su arma y atacar, el dolor de cabeza y los intolerables gritos no nos permitían siquiera ponernos de pie.

Intente levantarme también pero no tuve mejor resultado que los demás. ¿En serio aquí se acababa todo? Apreté los dientes con impotencia y noté que todos estaban sintiendo lo mismo. Terminar de esta manera no era justo, no lo era...

Repentinamente unas flechas atravesaron los pechos de las hadas haciéndolas caer al suelo revolcándose de dolor, las otras retrocedieron confundidas mirando a su alrededor, salieron del circulo que habían formado y el ataque de sus alaridos fue interrumpido. Atolondrados nos levantamos del suelo y contemplamos a quienes nos habían salvado, a una distancia centenares de vampiros se hicieron presentes. Y quien comandaba dichas tropas no es ni menos que Marcos. Lo contemplé sorprendida por su presencia, ya que antes se había negado a ayudarnos, sin embargo ahora estaba aquí, con su clan listo para atacar. Fijo su atención en mí y me sonrió, aun dentro de mi sorpresa le sonreí como respuesta. Detrás de él apareció su padre, Alejandro, quien no estaba muerto y a pesar de verse en un estado débil y agotado se veía dispuesto a pelear.

— ¡No dejen a ninguno de nuestros enemigos vivos! ¡¡Ataquen!! — gritó Marcos avanzando con sus hombres dispuestos al ataque directo.

— ¡Ya lo escucharon! — grito Cristóbal —, ¡¡Todos al ataque!!

Nuestros hombres se levantaron con más fuerza y seguridad y se lanzaron contra los hombres de las bruja. El chirrido del golpe de sus armas se tomó el ambiente y los gritos de peleas y golpes nos volvieron a rodear, pero esta vez gracias a la intervención de
Marcos nos permitió acercarnos al castillo y poder entrar al palacio.

— Vas a tener que besar a ese hombre —
Me señaló Arístides satisfecho por poder al fin lograr entrar al castillo.

— No digas tonterías ahora — le replicó Francisca —, no es tiempo para pensar en eso.

Nos ocultamos al sentir los pasos de unos soldados acercarse. Cuando se alejaron lo suficiente avanzamos sigilosamente. Los aposentos de la bruja están más arriba según uno de los últimos informes que Agatha entregó a Cristóbal, subimos unas escaleras y nos introdujimos en uno de los pasillos hasta llegar a un enorme salón, no hay ningún mueble en este lugar salvo las largas cortinas que ocultaban algunos ventanales, pero esta atardeciendo y la oscuridad solo es detenida por las enormes lámparas cubiertas de millares de velas.

— Hasta aquí llegaran — Se escuchó la severa voz de un hombre.

Es Víctor quien caminando hacia nosotros nos contempló con frialdad.

— Este lugar será su tumba — y levantó sus manos con la clara intención de atacarnos.

— Víctor... — murmuró — ¡Víctor! no lo hagas

— ¡¡Mueran!! — grita a la vez que una luz nos enceguece.
Capitulo 31 Cruzada de sangre 2
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Nieve. Pequeños copos blancos se deslizan cubriendo todo el campo de blanca alfombra. Una joven vampiresa de quince años pero cuya apariencia no sobrepasa los diez cabalga con calma contemplando con una sonrisa la nieve caer. Lleva una gruesa capucha de tono rojo oscuro, unas largas botas negras y un vestido negro de gruesa tela; me contempla con ciertos aires de victoria por lo que arrugo el ceño fingiendo estar molesta.

— No tengo tus habilidades para cabalgar menos en la nieve — refunfuño.

— Mamá — masculla Millaray moviendo la cabeza —, una vampiresa como tú debería siquiera cabalgar con elegancia.

Pienso responderle pero mis ojos se detienen en las ruinas del castillo de la bruja.

— Bueno, ya estamos aquí, querido esposo, otro año más — señalo con emoción y tristeza.

— Vamos mamá, traje muchas flores muy lindas para papá, de seguro él estará feliz de vernos — me sonríe animándome.

Le sonrío moviendo la cabeza y cabalgamos hasta llegar a la entrada del castillo. El viejo edificio de piedra luce apacible y confortable a pesar de que cada año parece arruinarse más. La nieve cubre el tejado y las paredes solidas acumulan escarcha entre sus uniones.

Ambos caballos relinchan ante nuestra inmovilidad y el frio. Es imposible no contemplar con fijeza lo que se ha convertido parte de la vida de ambas, en aquel castillo que el lugar en donde duerme nuestro querido Víctor.

Millaray desciende de su caballo.

— Ve mamá, necesitan un tiempo a solas, yo luego iré con ustedes — señala tomando las riendas de ambos caballos.

Muevo la cabeza afirmando y luego entro a aquel lugar. Hace cinco años que tuvimos la batalla contra las brujas, y aunque el mundo aparentemente luce más tranquilo aun hay vampiros insurrectos ahora comandados por Baltazar. El mundo aun no se recupera del todo, seguimos utilizando caballos y carruajes, y aunque luego al parecer tendremos luz eléctrica recuperarse ha sido difícil. Lo cierto es que ahora los humanos reconocen nuestra existencia y aunque vivimos en paz hay voces humanas que se levantan contra nuestra.

— No puedo negar que aun sigo pensando en que las cosas hubieran sido mejor si estuvieras a nuestro lado, Víctor — hablo al acercarme al lugar en donde se encuentra la estatua de Víctor y la bruja — Te extraño, a pesar de los años aun no puedo creer que ya no estas...

Pero detrás de la estatua se encuentra alguien dejando un pequeño ramo de flores blanca. Al sentir mis pasos voltea tranquilamente. Es una mujer de cabellos castaños y ojos almendrados de color marrón, me observa con fijeza y sonríe con una familiaridad que me confunde. Lleva una capucha roja que le cubre casi todo el cuerpo y la cabeza.
Entrecierra los ojos en forma amistosa.

— ¿Quién eres? — le preguntó extrañada tensando mi rostro.

Cierra sus ojos.
— No hay tiempo para explicar, ya es hora de que las armas se reúnan con sus dueños — arruga el ceño y levanta sus manos contra mí.

— ¿Que planeas? — retrocedo de un salto con actitud de pelear.

— Tu ayuda — murmura con desconsuelo y al ver su semblante adolorido no puedo evitar cambiar mi actitud defensiva confundida por aquella extraña mujer. — Transgressus ratio.

Apenas dice estas palabras mi cuerpo se queda paralizo y todo a mi alrededor comienza a difuminarse.

"Es hora de que ayudes a papá" escucho la voz de la mujer antes de que la oscuridad la haga desaparecer de mi vista. No entiendo que pasa ni quién es y porque me ha dicho eso ¿Acaso es Millaray? pero esa mujer es adulta a diferencia de mi adolescente hija. Sin embargo no alcanzo a aclarar mis ideas cuando una repentina luz irrumpe en la oscuridad obligándome a cerrar los ojos, cuando logro ver a mi alrededor noto que estoy en un lugar extraño, una especie de cueva subterránea.

— ¡Catalina! — exclama Francisca corriendo a mi lado.

— ¿Francisca? ¿Qué haces aquí? ¿Qué es este lugar? — le pregunte sorprendida.

— No lo sé, pensé que podrías saberlo, estaba en mi escritorio y repentinamente todo a mi alrededor desapareció, cuando abrí los ojos ya me encontraba en este lugar.

— Ha sido un hechizo — interrumpió Arístides apareciendo en el lugar. Ambas lo miramos sorprendidas —, solo un hechicero muy poderoso sería capaz de hacer algo así.

Arrugó el ceño seriamente contemplándome con fijeza.

— No fue Víctor — Refunfuñé molesta. — Fue una mujer que apareció frente a mí en el viejo castillo de la bruja.

Preferí guardarme mis sospechas que esa mujer podría ser algo más de lo que aparentaba. En eso escuchamos un estruendo y la tierra se levantó,

Víctor apareció corriendo y se ocultó detrás de un muro respirando fatigado, apretó los dientes y dio un puñetazo a la fría pared pero notando nuestra presencia abrió los ojos con sorpresa. Arrugó el ceño preocupado. Sin embargo no es su expresión lo que me llamo más la atención sino el mechón blanco de su cabello que caía sobre su frente.

No alcanzamos a pronunciar palabra alguna cuando diversas bolas de fuego fueron lanzadas contra el muro en donde Víctor se escondía. Por fortuna ninguna de ellas pudo dañarlo, con rapidez se acercó a nuestro lado.

— ¡¿Qué demonios hacen aquí?! — nos interrogó molesto.

— No lo sabemos — respondió Francisca con el mismo tono —. ¿En que estas pensando? ¡¿Sabes lo que significa ese mechón blanco?!

— No es algo de lo cual debamos hablar ahora — la interrumpió con su atención fija hacia el lugar de donde venían los ataques —. Quiero salgan de aquí ¡Ahora!

— ¡No recibo darme ordenes! — le gritó Francisca — ¡Menos de alguien como tu capaz de estar utilizando su aura vital!

— ¿Aura vital? — pregunte sin entender a que se refería con esa palabra.

— Es el sacrificio de quitarte vida — me explicó Arístides tensando su rostro. — Es un hechizo prohibido, cuando un mago o bruja llega a sus límites puede utilizar parte de su propia vida para obtener energía para seguir peleando, ese mechón blanco es una de las secuelas de usar esa magia.

— Víctor... — murmuré.

Me dio la espalda, pude ver su brazo despellejado en el cual sostenía las armas de Cadeum unidas.

— Váyanse de aquí — exclamó molesto —, esta es una batalla que no es de ustedes.

— No te entiendo — Francisca movió la cabeza a ambos lados —, eres un poderoso hechicero ¿Por qué has tenido que llegar a esto?

Víctor bufó con fastidió.
— La bruja lo sabe, hay solo un hechizo capaz de detener a una sombra y es mandarla al infierno, pero para ello necesito concentrarme y juntar mucha energía, y ella no me lo está permitiendo. Me ha atacado continuamente para evitar que yo pueda invocarlo...

— Necesitas tiempo entonces — lo interrumpí con seriedad.

Volteó preocupado quedándose fijo en mi rostro.
— Catalina vete a casa.

Arrugué el ceño.
— Víctor, durante cinco años he esperado tu regreso siempre seguro de que volverías con vida. Esa misma confianza que he tenido en ti quiero que la tengas en mí. Si tiempo es lo que necesitas tiempo es lo que te daremos, como alguien me dijo antes ya es hora que los dueños se reúnan con sus armas. ¡Aeternus ven a mí! — extendí la mano y la daga obedeciendo mis palabras se soltó de la unión que tiene con las otras armas y vino a mi mano transformándose de inmediato en una enorme hoz.

— Muy bien dicho, pequeña — agregó Arístides llamando también a su arco Lucis a su lado.

— Me uno — indicó Francisca sonriendo desafiante — ¡Vamos Tempus enseñémosle a esa bruja de lo que somos capaz!

El báculo obedeciendo a su ama fue a su mano también. Víctor nos contempló no muy seguro de nuestra decisión.

— ¿Sabes que podemos vencer así como también morir? — me preguntó Arístides sonriendo a pesar de la situación.

— Si la vencimos y morimos con ello debemos aceptarlo, de todas formas sabemos que si el mundo nos vuelve a necesitar aquí estaremos nuevamente — le sonreí.

— Catalina... — Víctor bajo la mirada dolido.
Me acerque a su lado. Y sin esperárselo lo besé.

Se sorprendió y me miró anonadado aun cuando intento mantenerse serio.

— Estoy lista para lo que venga — fije mi mirada en sus ojos oscuros.

Suspiró.
— Bien, si es así entonces ¡Vamos!
Epilogo parte 1 Cruzada de Sangre II
Parte final del segundo libro de Cruzada de Sangre.

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Marcos (Cruzada de Sangre) by Alishta7
Marcos (Cruzada de Sangre)
Marcos, el antagonista de la historia Cruzada de Sangre. Es un vampiro sádica y cruel, acostumbrado a tratar a los humanos como objetos.
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Catalina de Cruzada de Sangre by Alishta7
Catalina de Cruzada de Sangre
Catalina junto a la daga Aeternus en el modo Hoz del odio. (Novela: Cruzada de Sangre - Wattpad)
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Alishta7
Ana
Chile
Buenas, soy Alishta, pero mucho me dice Ali :) trabajo en Análisis de Sistemas, desarrollando programas. Me gusta tener buenas relaciones con todos, pero asi como soy amable, espero que los demas lo sean conmigo, por lo que dificilmente olvido a la gente que es grosera.

Estoy casada n__n hace solo 1 año, amo a mi esposo, aunque harta paciencia tiene el pobre conmigo. Me gusta dibujar, aunque no es mi fuerte, y escribir aunque tampoco sea mi fuerte xDUU

Soy tambien administradora de un foro, por lo que muchas veces me faltan horas para hacer todo lo que tengo pendiente al dia x__x

Pero soy feliz y agradecida de todo lo que Dios me ha dado en mi vida :3

Current Residence: Chile
Favourite genre of music: Ninguno en especial
Operating System: Windows xp
Favourite cartoon character: Billy y Mandy

Si te gustan mis historias buscame en Wattpad como "Alishta" ;)
Interests
Así es xD sexo sexo sexo, y no es porque ande de sexopata xD
Sino que estoy incursionando en las historias "eróticas" aunque mi erotismo no es explicito ni grosero, pero si cree mi primera historia erótica suave xD

Lo malo es que no me atrevo a publicarla acá, porque no me gusta aplicar censuras ni menos que me bloqueen mi cuenta T.T

Así que por si tienen curiosidad aquí esta mi nueva historia:

"¿Qué pasaría si un día viajas en Taxi a tu casa y un terrible accidente cambia tu apacible día? Y en vez de despertarte en un hospital despiertas en un extraño lugar en donde todos los habitantes tienen el cabello claro y ojos azules. Y cuyo monarca, un hombre de mirada fría sea el único humano de cabellos oscuros.

 

Alejandra era una típica oficinista, nunca se imagino que un accidente automovilístico causara que su cuerpo llegara a un lugar extraño en donde ni el idioma en que hablan le es conocido. A causa de tener el cabello oscuro es obligada a convertirse en la concubina del monarca de este lugar. Sola, sin entender nada, es regalada solo por el afán del rey de tener un hijo de cabellos oscuros."

www.wattpad.com/story/34334610
www.fanfic.es/viewstory.php?si…


:) ahí me critican no mas, porque como estoy recien comenzando en esto no se si voy bien o mal xD

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Comments


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:iconluminiere:
Luminiere Featured By Owner Nov 10, 2015  Hobbyist Photographer
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:iconalishta7:
Alishta7 Featured By Owner Nov 11, 2015
jajaja ¿como te encontraste con eso? xDU lo tengo bastante botado mi pobre blog :´(

:3
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:iconluminiere:
Luminiere Featured By Owner Nov 11, 2015  Hobbyist Photographer
Pues tuve un flashback de AF3 y decidí googlearlo a ver qué material encontraba. Prácticamente, ya no queda ningún rastro de esos días, con excepción de tu blog, un foro de emergencia que hizo Isabel en el 2009 y un twitter que nunca me enteré que existía xD
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:iconalishta7:
Alishta7 Featured By Owner Dec 1, 2015
Sí y las imágenes que deje en photobucket de mis intentos de firmas xD y también firmas que me hicieron :)

Af3 desapareció casi por completo.
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:iconezequielsosa:
ezequielsosa Featured By Owner Jul 25, 2015  Hobbyist General Artist
FELIZ CUMPLEAÑOS!
Happy Birthday Godliek :D :happy birthday: :ihavecaek: :happy birthday: Misc Emoji-04 (Happy Birthday) [V1] :happy birthday: :ihavecaek: :happy birthday: Happy Birthday Godliek :D 
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:iconalishta7:
Alishta7 Featured By Owner Aug 11, 2015
Muchas gracias!!!!!!!!!!!!!!!!!

:D
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:iconezequielsosa:
ezequielsosa Featured By Owner Aug 11, 2015  Hobbyist General Artist
em.......nada 0w0 :hug:
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:iconst-rhye:
St-Rhye Featured By Owner Dec 3, 2014  Hobbyist Writer
Gracias por el favorito, lo aprecio fuertemente :)
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:iconalishta7:
Alishta7 Featured By Owner Dec 5, 2014
Gracias a ti por tener ese talento, y haberme permitido
leer una historia como la tuya :)
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:iconjosefahenry:
Josefahenry Featured By Owner Aug 8, 2014
grax por la llama! <3 :3
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